No es igual que cualquier día, ni igual que otro cumpleaños. Son 60 años. Por más que lo neguemos , o digamos que es un día igual a otro, y que ayer es igual que hoy, yo siento que no es verdad, que 60 años imponen mucho a nuestra generación.

Tenemos en la mente una imagen estereotipada de lo que es esta edad: en mi cerebro está la imagen de una mujer canosa, abuela, que teje y que espera que le traigan los nietos. Hoy las mujeres de esta edad -la mayoría- seguimos un tren de vida activo, eficiente, y vivimos -al menos yo- la edad como un accidente en el carnet de identidad: si no me mirara en el espejo, mi percepción interior de actitud, de espíritu , de garra y de bienestar es igual o superior que cuando tenía 20 años menos.

El problema es que nos miramos mucho en el espejo y que además en la era digital nos estamos haciendo fotos constantemente, y entonces estamos muy conscientes de nuestro deterioro físico. Las mujeres, sobre todo, somos muy lapidarias con nuestra imagen y no soportamos las arrugas y sobre todo los “colgajos” y flaccideces que nos acechan.Mejillas, Cuello , brazos, estómago, piernas son esos lugares del cuerpo que comienzan a caer y a algunas nos perturba tanto el cerebro, que yo creo es el mayor provocador de malestar psíquico de muchas mujeres. Evidentemente peor es padecer alguna enfermedad, pero tenemos que empezar a tratar seriamente este malestar que provoca la edad en sentido estético.

Ayer una médica española, traumatóloga y conservadora, me dijo que ésto era una ridiculez, que ese malestar por el envejecimiento era no aceptar el sentido de la vida, los ciclos y la muerte. Y tal vez, algo de razón tenga en sentido existencial, pero esa visión no considera el estruendo abrumador al que nos someten a las mujeres en esta sociedad capitalista, consumista, donde el colmo del valor y la belleza se lo damos a la juventud.

Por suerte, ayer también , navegando por la red casualmente encontramos el fantástico trabajo de Lori Petcher , en el que todas las mujeres entrevistadas hablan del dolor que es pasar a ser invisibles . Son norteamericanas, son babyboomers y llevan años trabajando, interiorizando el tema del “ageing” y sin duda para mí son las grandes inspiradoras de Viejenials, y las grandes sanadoras de cómo afrontar este período vital:

Desde luego el dolor de ser invisibles lo sufren las que fueron visibles alguna vez, o las que hemos sentido estimulante el hecho de ser vistas. Alguien dice por ahí, que la invisibilidad se produce por dejar de ser fértiles, y eso es una visión muy dura, pero seguramente cierta. Otro lastre más que sufrimos las mujeres, que por un lado tiene una realidad biológica, pero por otro una visión cultural y de valores que podemos combatir, y que podemos cambiar.

Para mí es importantísimo apuntar al mundo de la moda y la publicidad . Ya lo hicimos en nuestra visión del Edadismo en publicidad. Creemos en las acciones de choque que estamos planteando en Viejenials: desfile de modelos, con posterior creación de agencia, compañía de baile de mayores de 50, grupo de artistas, etc. que llamarán a visibilizar esta realidad que está ahí, y que se niega pasar a la invisibilidad.