Un reciente estudio de la Fundación BBVA-Ivie vuelve a poner el acento en los desempleados mayores de 50 años. Estar en situación de desempleo superados los 50 es emocionalmente devastador. A poco más de una década para la jubilación y con la sensación de una carrera profesional perdida, hay que tener mucha entereza para afrontar que la sociedad ya no te necesita, que el mercado laboral no está dispuesto a reconocer tu experiencia, tu constancia, tu fidelidad. A la natural frustración que conlleva el no encontrar empleo, se suma el sentimiento de inutilidad, de fragilidad para aceptar el curso de los años que sólo es tangible en el carnet de identidad. Esta realidad es invisible a las empresas, a las instituciones que están obligadas a promover políticas sin discriminación de ningún tipo; más aún cuando es una realidad estadística que la esperanza de vida es cada vez mayor, y en el proceso se ha ganado en calidad .

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario -decía Schopenhauer-. En España, según el estudio financiado por la Fundación BBVA-Ivie, el 39,2% de los parados con más de 50 años de edad lleva buscando empleo más de cuatro años, y el 72,1% lo hace desde un año o más, parece que sin grandes diferencias de género desde un punto de vista meramente cuantitativo. La experiencia, el comentario, no es valorado en un sistema que exalta la creatividad como la panacea del éxito; y ésta sólo parece residir de forma connatural en regiones cerebrales libres de canas.

El crecimiento de empleo, asociado a una situación económica más favorable, muestra a los mayores de 50 años como grupo en exclusión, con menores posibilidades de encontrar trabajo a mayor tiempo de búsqueda. Perder el empleo a los 50 desequilibra tu vida, te hace más vulnerable, porque en el camino has ido llenando la maleta, y ya no hay compañía aérea que te asegure el Check-in.

Navegamos por páginas que ofrecen consejo para encontrar trabajo a partir de los 50 y encontramos información muy interesante para definitivamente sentirnos identificados con el protagonista del documental “Lavar, enjuagar, centrifugar” de Frederico Teixeira de Sampayo, ganador del concurso My World, de la BBC en 2010, hace la friolera de 17 años y de total actualidad, acerca de las reflexiones de un desempleado sobre el paso del tiempo, las inquietudes y el paro en España.

Wash, Rinse & Spin from Frederico Teixeira de Sampayo on Vimeo.

Muchos empresarios consideran que los mayores de 50 años llevan a la espalda un estrés adicional. Están convencidos de que nos acompaña el acomodamiento profesional, la falta de interés por una formación continua, o nula habilidad para el manejo de nuevas tecnologías, y además ,problemas de movilidad. Y nos aconsejan ser flexibles, motivar a la aceptación de la experiencia como un valor añadido, olvidar la vergüenza, apostar por el teletrabajo y/o el emprendimiento, acudir a contactos empresariales y/o amistades, ser activos en redes sociales.

Michelle Gielan, gurú fundadora del Instituto de Investigación Positiva Aplicada, y autora del libro LET’S DO THIS TOGETHER!, apunta al pensamiento optimista como clave para superar la incertidumbre y motor de impulso para hallar un empleo.

Pero a tenor de los datos, no hay lugar para muchas alegrías: la venta telefónica, atención al cliente, en hostelería, mantenimiento, comerciales o coaching, los monitores de transporte y comedor escolar son ejemplos de ocupaciones para las que se demanda a mayores de 50 años (o, al menos no se las excluye), según Consumer.es.

Las opciones no abundan, y la realidad nos ceba a diario con una competencia más ligera, la de la juventud; y no en términos de formación y talento, aunque sí en términos de flexibilidad y retribución, dos condiciones muy valoradas en el mercado laboral de los últimos tiempos.