Las mujeres hemos estado sometidas a diversos modos de cómo debemos ser y sobre cómo debemos actuar, con cánones que están impuestos desde la sociedad patriarcal y de los que nos costó mucho tiempo desprendernos, si es que lo hemos logrado del todo.

En la moda pasa otro tanto de lo mismo, pero el cánon no viene de la sociedad patriarcal, sino de la tiranía de la moda, que en general es estipulada por homosexuales hombres. Son pocas las mujeres que marcan las pautas, y las que lo hacen, están tan subyugadas por el prototipo imperante que no hacen más que reproducirlo. Así es que se fijan modelos delgadas, sin pechos, sin caderas, con piernas como palos, y por supuesto: las modelos han de ser jóvenes. Cuando se piensa en moda, se piensa y se diseña en moda para jóvenes.

Revista donde se ve claramente la edad de la modelo

Basta ojear las revistas. Las producciones para mostrar las tendencias son siempre con modelos que rondan los 20 años, y siempre en actitudes y contextos tan fuera de la realidad que las mujeres normales no nos sentimos implicadas. Ni siquiera nos da lugar a la fantasía.

Otro tanto ocurre con la publicidad de las marcas de ropa. Todos los impactos publicitarios han de ser modelados por gente joven, aún cuando tu cliente potencial sea de un poder adquisitivo alto, o cuando un vestido y un bolso que salen en la foto conjuntados, suman 2600 euros. En ese caso también, en el spot o la foto quien lucirá los prototipos serán niñas menores de 20 años.

Producción de la revista S moda. El bolso cuesta 500 euros

Jamás verás un anuncio de vaqueros con mujeres y hombres de cierta edad, ni de perfumes, ni de ropa deportiva. Y también en ésto incluyo a los hombres, aunque con algunas excepciones, el marketing de moda se hace usando la imagen de personas muy jóvenes.

Entonces , cuando llegas al pico de los 50 años, es cuando empiezas a cuestionarte cómo vestirte. Cuando tienes dudas,  comienzas a preguntar  si tal cosa para tí es ridícula. Es curioso, nos aparece el adjetivo “ridículo” para calificar nuestros atuendos , pero siempre en relación a la edad y no a nuestro cuerpo. A cierta edad se supone no has de usar escotes, ni minifalda, ni estilos vaqueros, ni zapatillas “converse” , ni transparencias. Hay un momento en que las mujeres comenzamos a relacionar nuestra forma de vestir más en relación a nuestra edad que a nuestro cuerpo, porque está claro que salvo quienes han sido flacas toda su vida, el resto hemos lidiado siempre con la ropa en relación a nuestra grasa.

Ahora bien,   cuando llegamos a los 50/55/60 en esta época del siglo XXI ya no somos tan obedientes, y las que hemos estado siempre a la moda y que nos seguimos vistiendo como nuestras hijas, ya no aceptamos tanto esa disquisión de que si nuestra ropa es de joven o de mayor . Simplemente la usamos. Más bien lo que toca,si acaso , es empezar a tapar ciertas “imperfecciones” o síntomas de edad como puede ser el cuello caído, o los brazos o las rodillas con pieles fláccidas. Una vez más , el sufrimiento de esconder lo que  somos.

La vejez debiera ser una seña de identidad no vergonzante, y no debiéramos estar tan atormentadas por que no se nos note. Hay mujeres , sin embargo, que han encontrado en esta etapa de su vida su propio modo de estar a la moda, su momento de explosionar en un estilo propio , e incluso de llevarlo al extremo.

Dice Iris Apfel , convertida en un icono de las mujeres mayores, que cuando te sientes invisible has de exagerar para que te vean. Así ella consigue cargarse de collares, y pulseras, o de llevar gafas extremas para una cara pequeña, pero tanto ha triunfado su modo de ser ,que ya tiene tienda propia en Nueva York , donde se venden sus estilismos.

Iris Apfel