No podía ser más encantador. Monasterio cisterciense del SXII, Ribera del Duero, hotel termal, viñas y vino. Todo eso junto se encuentra en el Hotel Castilla Termal Monasterio de Valbuena, en un mínimo pueblo  llamado San Bernardo a orillas del legendario Duero, cuando atraviesa la provincia de Valladolid desparramando fertilidad y suelos prodigiosos .

Es sin duda uno de los hoteles Top de esta zona y posee cualidades que superan a unos cuantos de prestigio de sus alrededores.  Por empezar el hotel está dentro  de un hermosísimo Monasterio propiedad del Arzobispado de la provincia, que de esta forma se abre de un modo generoso a los visitantes. Comparte edificio con la Fundación Edades del Hombre , una prestigiosísima entidad dedicada a conservar y promover el patrimonio de Castilla y León.

Desde el lobby del Hotel puedes espiar una de las salas expositivas de la fundación, lo cual le da carácter y esencia, y ya mientras haces el check in comienzas a inquietarte espiando  por otra puerta, que te permite ver  el portentoso claustro del monasterio que es un hilo conductor de muchas de las habitaciones.

La magnífica conservación y restauración del edificio será el decorado que te acompañará a lo largo de tu estancia, tal vez porque va acompañada de una exquisita decoración , moderna, elegante, medida, que no desentona nunca con el carácter del Monasterio. En un cinco estrellas es siempre fácil pasarse en lujo y parafernalias, y para mí, el lujo de este lugar es precisamente su mesura, que aún arriesgando en texturas decorativas alcanza siempre el equilibrio.

Las líneas y formas monacales se usan para crear perspectivas , los rincones son espacios para recogerse, las ventanas (a veces ventanucos) son marcos para espiar el territorio de un modo discreto. Todo invita a la calma en este lugar, y acaso el único sobresalto sea administrarte el tiempo para disfrutar del hotel como del entorno.

Tan encantador como pasear por dentro es pasear por fuera. Para apreciarlo, el edificio merece darle un giro de 360 grados parte del cual lo realizarás entre viñedos. Desde ahí se puede ver el edificio que se le anexó para albergar la zona termal, sin que desentone con la estructura histórica ni con el marco natural. Es un plus de este hotel poder salir a caminar por la mismísima ribera del Duero, algo no siempre posible. Y también lo es pasear por este mínimo pueblito con una tasquita que invita a conocer la gastronomía más genuina.

Castilla Termal invirtió 15 millones de euros en restaurar este hotel gran parte de lo cual se usó en el área termal. Su mayor logro es el énclave, está en alto y mira hacia el Duero. Los grandes ventanales te divierten con la piscina exterior y con el verde de los árboles, y en la gran piscina puedes alternar en distintos tipos de chorros y burbujas, que se llama circuito de contrastes.  La instalación cuenta con 16 cabinas para tratamientos,  piscina infantil… todo alimentado de aguas biomedicinales ,  que se obtienen a 230 metros de profundidad y surgen a una temperatura de 25 grados, es mineromedicinal sulfatada, hipotermal y de mineralización media, ideal para tratamientos digestivos, metabólicos y que mejoran la actividad hepática, también para terapias de adelgazamiento y procesos antiestrés.

HABITACIONES

De las 79 habitaciones, el 75% son de categoría superior. Las suites ganan en espacio y en algunos complementos como la bañera externa a modo de chill out, y alguna tiene hasta sauna privado. Mantienen el estilo decorativo del hotel, con cierta uniformidad y predominan los tonos violáceos en todo lo textil. Obviamente como todo hotel de esta categoría, se acompaña de todas las amenities, de los albornoces, y complementos necesarios para ir al spa.

El desayuno buffet es más bien un brunch, ya que invita con comida salada tanto como dulce y también tiene una carta de platos preparados al momento que se pueden ordenar. Y como estamos donde estamos, también tenemos posibilidad de estimular nuestro día con un Ribera del Duero que se disponen igual que los zumos de fruta.

El restaurant adhiere al Slow Food y como tal se nutre de alimentos de proximidad y obviamente de los vinos de la región.

La zona es estratégica para visitar la Ribera del Duero, podríamos llamarla la Milla de Oro. Nos encontramos a tiro de piedra de Peñafiel, de Pesquera y de Quintanilla de Onésimo , del mismo modo que podemos ir caminando a algunas bodegas aledañas como la interesantísima.

Nos faltó tiempo para disfrutar más del hotel y de la zona, así como de los otros Hoteles de Castilla Termal que manteniendo sus standares dan prestigio a la hotelería de las orillas del Duero.